jueves, 11 de septiembre de 2014

Día 1526

No me voy a volver a disculpar por abandonar esto, porque estoy seguro de que ya no cuela.
Pelones pasados, presentes y futuros, esta entrada va a ser muy escueta, pero muy gráfica.






Playa,
Euskotierras,
¡¡¡¡Bodorrio pelón!!!

Todo marcha viento en popa y a toda vela, y desde que escribí la última vez todo ha ido muy bien.

Siento la ausencia, pero la vida ahora es diferente. Sin embargo, a pesar de la brevedad,
espero que quien pase por aquí sonría una vez más.



                                                                   



lunes, 3 de febrero de 2014

Día 1306

Han pasado muchos días desde la última vez que escribí. Muchas cosas.
Van pasando poco a poco, pero se me acumulan y ya no sé cómo meterles mano. Pero intentaré ordenar todo lo que quiero contar (y si puedo, ser breve).

A principios de noviembre todo se "torció". Bueno, relativamente. Un aspirado dio como resultado un pequeño rango de células monoclonales en la médula. El patrón monoclonal es el que siguen las células cancerígenas, para entendernos (o al menos así lo entiendo yo).
El caso es que se encendieron todas las alarmas, luz roja. Imaginad lo que supuso, o mejor no, porque es indescriptiblemente horrible.
Hicimos una biopsia de comprobación (o de descarte, según como se mire), y ahí seguía ese pequeño rango. Otro, y más de lo mismo.

La buena noticia es que tengo en mí médula algo que no sabemos qué cojones es, ni qué puede desencadenar, ni conllevar en el futuro, ni nada. La buena es que la leucemia ya sabemos cómo es: se activa y arrasa en cuestión de días con todo. ¿Podría ser una mutación que padece más gente de la que los médicos creen pero como los no pelones no se hacen estas pruebas nunca llegan a saberlo? Podría. A veces pienso que es eso, células parásitas acomodadas en mi cuerpo. Otras, que hay una bomba de relojería que no sabemos cuando va a explotar.
Me han dado un pequeño descanso en cuanto a las biopsias, pero la próxima ya está a la vuelta de la esquina, así que seguiremos con las tensas mañanas de espera de resultados. Fantástico, ¿eh? Aunque a decir verdad, que la luz haya pasado de rojo a naranjacasirojo alivia.
Debo ser un caso raro, raro, raro…

Todo esto, además de todo lo que ha ido suponiendo la leucemia en mi vida desde que apareció, me motivó a visitar el loquero. Creo que a esa mujer la tengo hecha un lío… no sabe dónde se ha metido. Ya no sé cuantas secciones del hospital me quedan por visitar, pero no pueden ser muchas, ¿eh?

Y bueno, muchos de vosotros ya conozcáis el desenlace de Guzmán. Se nos ha ido otro pelón. Me ha tocado muy de cerca por muchos motivos y bueno… aún estoy en proceso de asimilación. El recuerdo de su padre desesperado hace algo más de un mes, mientras paseaba por el pasillo del hospital, me asalta los sesos una y otra vez. Se me grabaron a fuego las palabras con las que desde lo más profundo pedía que su niño se curase. Escalofriante.

Entre mis luces rojas propias y las noticias ajenas están siendo difíciles estos días.

Pero bueno, no sólo me paso por aquí para dejar las aguas turbulentas. Hay buenas noticias, aunque quizás no con el mismo peso que las malas.
Ya sólo me quedan 6 asignaturas para acabar la carrera, no sé cómo se me pueden dar tan bien los malabares, pero este cuatrimestre, que no estaba nada fino, ha sido un éxito (salvo por una asignatura a lo que no me presenté). Y laboralmente pues muy contento. Aunque como realizo una actividad muy relacionada con mi enfermedad todos los seres que usan bata blanca y se hacen llamar doctores, me recomiendan que desconecte de todo esto. Sin embargo no puedo.
Además, además, ademáááás… me han ofrecido intercambiarme con un trabajador de trrrrrrr tatatachán chimpún chascarás: ¡¡¡New Yooooork!!! Me lo dijeron y me temblaban las piernas. Aunque es primordial que primero este curso lo acabe igual que hasta ahora, porque en el trabajo me hacen mucho hincapié en que lo primero son los estudios.


Cal y arena en distintas proporciones… pero ahí vamos, hasta que los rangos de células monoclonales nos lo permitan.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Día 1158


Desaparecí. Desaparecí porque lo necesitaba, porque me lo pedía el cuerpo. Prácticamente hace un año que dejé la quimioterapia en cualquiera de sus formas. Desde entonces la vida se ha ido normalizando. Horarios normales, vida prácticamente normal, cara y cuerpo normales, preocupaciones (casi)normales. Lo que es más difícil es normalizar, o incluir en una rutina "normal" el terremoto que has vivido desde que todo, simplemente, cambió.

No sé cómo de normal es, y acabaré ya con tanta redundancia, lo que me pasa. Muchas veces se hace difícil el pensar, el recordar, o simplemente ser consciente de lo que ha ocurrido. De vez en cuándo tratas de aparcarlo a un lado por puro agotamiento mental. Pero al final no quieres que nunca se pierda lo mucho que ha significado, significa y significará esto. Y lo recoges, y lo cuidas.

Y por eso vuelvo aquí, porque exploto y suelto lo que no sería capaz de expresar de ninguna otra forma. Porque sé que le debo mucho a este blog, a escribir. Y porque fueron las palabras de otros, las que encontré por causalidad, las que hicieron que pudiese remar con tanta fuerza. Pero sobre todo, porque los que por una gran putada lleguen a este blog, tienen que saber que todo es posible cuándo se da lo mejor de uno mismo.

Desde la última vez que escribí he acabado otro curso de la universidad muy contento, he celebrado un par de punciones limpias más, he sentido la fugacidad del verano (con escapada al norte incluída), y me han liberado de toda medicación (después de haberme llegado a cenar 14 pastillas y alguna droga más diariamente).

Hoy estoy a un día de volver a empezar otro curso, como se hace normalmente. Y feliz, sobre todo muy feliz.

He recargado mucho las pilas y espero frecuentar más estos lares desde ahora. Vuelvo a tener ganas de dar guerra con #donamedula y toda causa pelona.

Un fuerte abrazo a todos, perdón, y hasta pronto.


martes, 5 de febrero de 2013

Día 943

 Vuelta a la radio y corriendo, que es gerundio

Buenas y cansadas noches. ¿Cómo estamos? Yo, echo polvo.

Creo que la única forma de impulsar este blog es narrar cómo es la "vuelta a la vida". No quiero decir que durante el tratamiento no se tenga vida, pero no es menos cierto que el concepto de la misma cambia totalmente. Por eso, ahora que vuelvo a sentir la vida de una forma "más normal", creo que es una buena forma para contar mi proceso de adaptación.

Habrá mucha gente que no lo sepa, pero soy estudiante de periodismo y comunicación audiovisual. El diagnóstico coincidió con el final del segundo curso, por lo tanto lo he retomado en tercero y me quedan dos más.
El caso es que los dos primeros años de carrera me dediqué a hacer un programa de radio con unos amigos en la Radio Universitaria de Alcalá de Henares. Me lo pasaba pipa. De todas las salidas que tiene lo que estudio, las ondas siempre ha sido lo que más me ha ilusionado. 
Estos mismos amigos me llamaron el otro día por si quería retomarlo. ¿Que si quería? Me subí por las paredes. He estado preparando cosas, y hoy, por fin, se consumó el regreso. ¡Otra vez al micrófono!
El programa se llama Cuestión de pelotas y es un programa deportivo. Algún martes de 18 a 20h podéis escucharlo aquí. Nada riguroso, mucho cachondeo, y mucho deporte, no sólo hablamos de "furbo".
Además hay un detalle muy especial, y es que el estudio está en el complejo universitario que hay al lado del hospital dónde he vivido tanto tiempo. No sé, muy bonito todo.


Por otra parte, y cambiando totalmente de tercio, por fin estoy dedicándome a otro menester que llevaba mucho tiempo queriendo hacer: deporte. Sí, me he comprado unas mallas y unas zapatillas de running para sentirme más profesional. He salido tres días en tres semanas. Uno por semana, exactamente. El caso es que esta semana quiero salir un segundo día, y así sucesivamente continuar progresando. El primer día aguanté sólo 9 minutos, hoy, aunque con paradas, 20. 
A ver si me pongo en forma, porque es acabar de correr, y siento que se me va a salir hasta el hígado por la boca. Hoy no he regurgitado la comida de los últimos 3 días porque se habrán alineado los planetas, pero... ¡qué mal lo he pasado!

Últimamente los días me dan mucho de sí, aprovecho muchas de sus horas, pero es un ritmo que no voy a poder aguantar mucho tiempo. Aún así estoy muy contento porque el cambio ha sido brutal. Hace no mucho no me hubiese creído sacar fuerzas para hacer tantas cosas en un día, y ya veis.

Todo llega, todo se pasa.

Soñad bonito, pelones, que seguro que a muchos de vosotros os queda nada y menos para ganar la batalla.


Pdta: gracias al Sambeiro, Mazito, Diego y al polaco.



jueves, 31 de enero de 2013

Día 938

No tengo vergüenza, pero además ninguna. Más de 100 días sin pasarme por aquí y vuelvo, como el que no quiere la cosa.

Este blog comenzó siendo una vía de escape, una forma dónde poder gritar todo lo que sentía. Además me pareció una forma genial de compartir mi historia con el mundo, y así poder animar a quién estuviese pasando por lo mismo que yo.
A día de hoy mis circunstancias han cambiado totalmente. A veces pienso que este blog se ha desvinculado demasiado de sus fines primarios. Ya no puedo contar cómo va pasando otra quimio, ni qué me dedico a hacer en el hospital. Es cierto que sigo yendo, pero las visitas son rápidas: consulta, confirmación de que todo sigue bien, y a casa.

He vuelto a pasar otra médula, con nota también, todo perfecto. Realmente todo está transcurriendo perfectamente, además me noto mucho más fuerte. Este último mes he sentido que el hecho de llevar estos meses sin quimio me lo agradece el cuerpo.

Y como no he tenido que batallar contra agujas e ingresos (y toco madera para que siga siendo así) pues me ha tocado volver a madrugar, estudiar, y sobre todo, sentir la monotonía de la rutina. ¡Joder, qué gozada!

Los estudios van viento en popa. Al principio me costó bastante centrarme, pero he cogido el ritmo, y bueno, estoy muy contento con las notas. Esto de volver a ser intento de periodista y comunicador es una pasada. Nunca me había tomado la carrera tan en serio como hasta ahora. La etapa de universitario agilipollado creo que se ha quedado atrás, con el Elías pre-pelón. También es cierto que ahora me tomo todo con muchísima más filosofía, y un examen no es el vaso de agua en el que pretendo ahogarme.

Lo más destacable, y así para acabar, es que ya he salido un par de días a correr. Bueno, correr, trotar, o como se llame lo que hago yo, que no sé muy bien cómo definirlo. Sólo sé que a los 5 minutos estoy destrozado y me duele todo durante los días de después. A este ritmo, en 4 o 5 años puede plantearme una media maratón. On fire.

Ahhhhhrg, por cierto...
...Lo de que el pasado noviembre gané junto a mis compis de Pelones Peleones el premio Bitácoras al mejor blog social-medioambiental no os lo cuento, os dejo el vídeo. Alrededor del 09:22:00 salimos dando caña.




En fin, amigos, amigas, pelones, pelonas... viva la vida y salud para todos.



Pdta: vaya panda de cabrones se encargan de nuestra sanidad, tanto en Madrid como en España. Menudo destrozo han hecho en el hospital que me ha salvado la vida.

sábado, 10 de noviembre de 2012

MÉDULA DE 10

Lo siento, he estado desaparecido.

Empezaré por el principio. El resultado de la médula fue perfecto. No había habido llamadas inesperadas en el mes, que casi tardaron en darme los resultados, con lo cuál fui bastante tranquilo.
La remisión sigue. Los bichos no han vuelto a aparecer. Aún así los resultados de mi última analítica fueron flojitos. Suponemos (los médicos y yo) que según pasen los días todo irá mejorando. Desde que estoy sin quimio de ningún tipo he notado un cambio considerable en todos los aspectos.

Ahora no paro de hacer cosas. De hecho hoy ya no puedo más. El cuerpo me ha dicho basta y me quedo en casa descansando, que lo necesito. Intento abarcar más cosas de las que aún me puedo permitir y llega el sábado por la noche y claro, no hay fuerzas ni para salir un rato.

La vida universitaria está siendo muy dura, no por el hecho de ir a clase, que voy encantado, si no porque vuelvo a suscribir lo de que la quimio deja fatal la cabeza. Veremos como acaba la cosa.

También os tengo que contar que voy a ayudar a Jose, el famoso padre de Guzmán, con un superproyecto. Ha creado una fundación que se llama como el blog que os he recomendado durante este largo camino tantas veces: UNO ENTRE CIEN MIL. Es una fundación sin ánimo de lucro que tratará de recaudar dinero con diferentes iniciativas para destinarlo a la investigación de la leucemia infantil. Empezamos con el proyecto corre, al que os animo para que le echéis un vistazo (y ya si colaboráis no os digo nada).
Supongo que es la mejor manera de agradecerle a la vida la segunda oportunidad que me ha dado.

Sé que a pesar del tiempo que ha pasado desde que escribí por última vez debería no ser tan breve. De hecho tengo mucho rollo para contaros. No he parado de hacer cosas, repito. Pero tengo un sueño que no es normal... y la cama me está llamando a gritos.

Lo que sí os voy a dejar es una foto con algunos de los enfermeros/as a los que he cuidado mientras estaba ingresado en el hospital. Efectivamente, he dicho "he cuidado".
Lo curioso de la foto es que por primera vez nos vimos sin batas, ni pijamas feos, y fuera del hospital. ¡Cómo cambia todo fuera del hospital!



¡Ah, ah, aaaaah! Se me olvidaba revindicar que a mi me ha salvado la vida la sanidad pública. Esa sanidad que ahora una panda de cabrones se están encargando de joder a golpe de privatización. 
Vaya panda de sinvergüenzas...

¡Volveré pronto, pelones!

lunes, 24 de septiembre de 2012

ADIÓS QUIMIO, ¡¡¡ADIÓS!!!

Después de 2 años, 2 meses y semana y media. De 805 días. De 19320 horas. De 1159200 minutos. De 69552000 segundos. O lo que es lo mismo, después de mucha lucha y esfuerzo, de un camino a veces ingrato y otras, extramademente gratificamente, después de mucho miedo, rabia, incertidumbre, alegría, lágrimas y sonrisas, después de millones de sentimientos indescriptibles, LO HE CONSEGUIDO. Se acabó la quimioterapia.

El jueves fui a la consulta algo más relajado. Tenía cita, y también dudas. El recuento de mi analítica fue flojillo, los niveles estaban algo bajos. Pero se resolvió de una forma inolvidable: "Elías, los leucocitos y los neutrófilos están bajos, ¿pero sabes por qué es? Por la Mercatopurina y el Metotrexate. Así que te voy a bajar la dosis. De hecho te la voy a bajar tanto, que se acabó. Fin". Y el doctor García Suárez, Julio para un pelón de 22 años, me miró con una complicidad infinita.
En ese momento una sonrisa de sentimientos contenidos se dibujó en mi cara. Cuánto tiempo llevaba queriendo escuchar eso, ¡cuánto! 
Mis padres se unieron a mi alegría.


Sin embargo, mi dosis de Metotrexate para el jueves ya estaba pedida, y Julio me dijo que después de tanto tiempo no podía despedirme a la francesa. Así que radiante, como si el "We are de champions" resonase en todo el hospital, me dirigí a por la última banderilla. Nunca había ido con tanto gusto.


Después de haber condicionado cada semana desde hace más de un año mi agenda por el maldito pinchazo, y de sus posteriores efectos secundarios, se acababa, sin más, por fin.


Sin embargo la guinda del pastel no la pondremos hasta dentro de unos días. El jueves que viene, día 27, me tienen que hacer el aspirado de médula de comprobación. Se acerca de nuevo el insufrible momento de quitarme la camiseta, ver la aguja de la anestesia en mi pecho, el escozor, sentir como luego entra esa especie de punzón hueco en mi esternón (que sensación tan repugnante), y por último el dolor que provoca la presión de esa plasta roja coagulada (y que un día fue invadida por unos bichejos muy hijos de puta) siendo absorbida por la jeringa.
¿A qué da asco? Pues os fastidiáis.
Por cierto, rezad, haced reiki, o el pinopuente si hace falta, necesitamos un 0,00000...000. Todo hace preveer que así será, pero si pegamos un último empujoncito todos juntos seguro que se nota. 

También quiero mantener los pies en el suelo, a pesar de que desde el jueves estoy en una nube. Los próximos 5 años las revisiones y el control será periódico. Es el tiempo estimado en que las posibilidades de recaída son mayores, así que a cruzar los dedos, y que esto no vuelva a suceder.
Por si acaso, y por si no también, seguid donando y concienciando a las personas de vuestro entorno para que donen médula ósea. Sabéis lo fácil que es, nada que ver con el mal rato que si que nos hacen pasar a los pelones.

En cuánto me puse el Metotrexate, subí a la planta 4ª del hospital, (sí, la misma en la que se rodó la peli con  el mismo nombre) ya que han cambiado a los pelones de la 6ªA a la 4ªB, a contarles el notición a esa otra gran familia que ayudó a que este momento llegase, y que tanto me cuidó.


Sólo estaban parte del mejor equipo de enfermeros y enfermeras del mundo mundial, y esta foto habla del momento de alegría que vivimos.

Espero tener una foto con todos, ¡hay que hacer mil más!

Y llegados a este punto, supongo que llega el momento de los agradecimientos, aunque creo los recogeré además en algo más emotivo que una simple entrada de blog.

Gracias equipazo por vuestra paciencia, vuestros consejos, vuestro cariño, por cuidarme, y por extralimitaros en vuestro trabajo. Porque yo nunca me he sentido como un paciente, me he sentido como el sobrino pequeño de muchas personas que me querían y a las que quiero con locura.
Gracias porque sin vosotros, sin darle ese calor especial a la planta, y sin las sonrisas que le poníais a cada día hubiese sido imposible. Gracias por todas la lista interminable de cosas que habéis hecho por mí. Y como no sé si seré capaz de dároslas en persona, porque llorando me pongo feo con lo guapísimo que soy, os lo dejo escrito para siempre aquí.

Gracias también a los doctores, porque el equipo de Hematología del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares es insuperable. Porque para ellos tampoco he sido un paciente más, eso se vive y se siente, y sin la tranquilidad que me han transmitido con su forma (y por supuesto, su fondo) de hacer, yo no habría llegado hasta aquí.
Es imposible no teneros en mis pensamientos unas cuántas veces al día, porque si hoy tengo lo que tengo es innegable adjudicaros el mérito de ser quiénes sois, como profesionales, y lo que me ha llegado más, como personas. Porque cuándo los que visten una bata blanca te sonríen y comparten tu lucha este camino se hace mucho menos pesado.
Así que si existen ángeles de la guarda, yo puedo ponerles nombres y rostros a los míos.

Gracias a Edu, en paz descanse, a Guaci, Raúl, Ángel, Mónica, Teresa y Óscar. Porque sin ellos vivir en un hospital no habría sido tan jodidamente genial. Un hospital sin juergas nocturnas no es un hospital, y ver a unos cuántos calvos de risas creo que es simplemente maravilloso. 

Gracias a mis amigos, a los que han estado a cada momento, y desde el primer día, tirando del carro. Ellos han conseguido que esta aventura haya sido apasionante y llevadera, y sobre todo, sentirme muy acompañado en unas circunstancias complicadas. Y con vosotros no me extiendo más porque luego os reís. Que seréis mis amigos, pero también sois tontos del culo como vosotros solos. Desde aquí hasta Alemania.

Gracias y mil gracias a mis pelones. Porque gracias a sus blogs, a sus vivencias y a su lucha, pude sentirme comprendido. Porque sois peleones, y porque quizás hayáis sido de esas cosas increíblemente especiales y preciosas que este camino me ha dado a conocer. Y con vosotros ya me he puesto ñoño muchas veces también.

Gracias a la Fundación Carreras por la labor que hace y la consideración que han tenido conmigo. Y gracias a los donantes de médula ósea que salvan vidas con ese pequeño gran gesto.

Mi tío es el mejor tío del mundo, y por extensión mi mejor amigo (compartiendo ranking con el antenista), y mi madre tan pesada que casi no la quiero. Mi padre me ponía las pelis del oeste cuándo se quedaba en el hospital conmigo, pero ronca y no le dejé quedarse a dormir ninguna noche. Ha sabido sufrir. Mis yayos tienen acciones en los bancos de bogavantes, y la melena que tengo ahora es por el arroz que me preparan. Y alguna prima de mi madre es casi más prima mía y se la voy a robar. Sara me quiso pelón y con mis circunstancias y de eso sólo es capaz alguien maravilloso.

Gracias a los URJCianos y a sus visitas multitudinarias (y no tan multitudinarias). Aunque gracias a mí descubristeis que el mejor tapeo está en Alcalá.

Gracias a la sopa por estar tan buena y calmarme la tripa. A las pastillas de dormir y al teleservicio de los restaurantes chinos. Y muy especialmente gracias a Esperanza Aguirre por haber tenido la consideración de no haber empezado a privatizar el hospital en el que me he curado hasta que he acabado el tratamiento.

Me dejo a gente a la que dar las gracias, sin duda. Es algo que sé de antemano, y estaré en la cama dándole vueltas y me sentiré fatal por ciertos olvidos. Sólo necesito un poquito de comprensión, escribir esto no es fácil, al contrario. Y aunque sé que los que han compartido estos más de dos años conmigo se merecen una mención como mínimo, sé también que ahora mismo los sentimientos no me dejan pensar con claridad.
Así que aviso a navegantes, a pesar de cualquier olvido, quien me ha regalado su tiempo y su cariño en los momentos más duros que jamás pude imaginar, que sepa que formará parte de mi vida para siempre. Es otra cosa que he aprendido de todo esto. Que pena que el cariño no pueda cambiarse por tiempo, porque si es por lo que os quiero, por mí, seríais eternos.

Gracias, mil gracias. Millones de gracias.
Entre todos... ¡¡¡LO CONSEGUIMOS!!!

Sólo ha costado 2 años, 2 meses y semana y media. 805 días. 19320 horas. 1159200 minutos. 69552000 segundos.
Sólo quedan 5 añitos más, (por protocolo, y SIN quimio) ;)


Ah sí, por cierto, una cosa más... A TOMAR POR CULO LA QUIMIO Y SUS EFECTOS SECUNDARIOS. Educadamente y eso.